MI AUTOBIOGRAFÍA
Capítulo: Seminario Menor Franciscano
Los recuerdos vienen desde tiempos lejanos porque así es la existencia del ser humano que desde niño se acercó, ingenuamente, a las plantas del Santuario de la Virgen de la Nube. El niño que tuvo que ir con su maleta de madera llevando ropa, cubiertos, cepillo para sacar brillo de los zapatos, baserola y griffin. El Seminario Menor Franciscano es un lugar muy extenso, practicamente como una abadía del medioevo, porque poseía, muchos espacios: el santuario, la radio, el comedor tanto de los padres y de los seminaristas, habitaciones de los sacerdotes formados y de los cien seminaristas. Salón de Estudio, capilla de los seminaristas, donde rezaban laudes, vísperas y completas. Además esta casa de formación contaba con una huerta, chanchera, bodegas, la cocina. Fuera del portentoso santuario existía escalinatas que eram barridas por los seminaristas. Había un coro en la parte alta del Santuario, como quien se sube al campanario de las dos torres de la Iglesia con sus cúpulas. Además existía una gran terraza, desde donde se contemplaba el centro de la ciudad de Azogues. El Colegio se levantaba a continuación de las grandes escalintas del santuario, con sus respectivas aulas y canchas respectivas. Los azogueños acudían a misa diaria y sobre todo a las misas de fin de semana, así como también se levantaban al rosario de la aurora.
El cuartel
1994.
Todo empieza cuando estuve mal ubicado en la Libertad, provincia del Guayas, hoy, Provincia de Santa Elena. Ahí llegué a vivir en la Iglesia de la Merced, parroquia de los franciscanos. Llegué y a través de por un zaguán de puertas super oxidadas y la casa parroquia había sido construida junto al mar. El óxido de las puertas se debía a lo salobre del mar que lo rodeaba.
Recuerdo que me dieron un cuarto, donde todo era estrecho y pobre. Y recuerdo que hacía mucho calor y debía de estar encerrado, a veces, leía la biblia, a veces no, pero lo que sí me acuerdo que más me activaba era el fin de semana y tenía que ir junto con el sacristán tanto a la Iglesia y la capilla que quedaba en el centro de la Libertad, siempre estaba ayudando al sacerdote entonando los cantos de la misa.
Hasta ahora me acuerdo de Fr. Nelson Bolaños, quien era alegre y al vez muy recto como religioso franciscano.
También en tiempo de navidad salía a rezar con la gente la novena en honor al niño Jesús. Y me iba de familia en familia tocando la guitarra y los villancicos populares eran los más escuchados y preferidos. No obstante sí me relacioné con la gente y había mujeres que me quedaban viendo y admirado de lo que cantaba, a veces en guitarra y a veces en piano.
Pero como el argumento de los curas franciscanos afirmaba: "que estaba inmaduro afectivamente", entonces, me dijeron que me vaya a la civil, es decir, me expulsaron con un escrito en un simple papel blanco de cuatro líneas.
Entonces tuve que regresar a Quito donde estaban mis familiares en especial mi padre. Llegué a Quito por el mes de febrero del 1994 y me hospedé en el arriendo de mi padre de la calle Loja del centro de Quito, era muy estrecho porque al inicio mi padre compartía la vivienda con algunas sobrinas de él e hijas, ya que era difícil de conseguirse arriendos para cada uno, pero en fin, ahí pasé quince días, pero, una tía ya se había comunicado con el Mayor Salguero para que me recibieran fuera del tiempo de haber iniciado el servicio militar obligatorio, para lo cual, utilicé una maleta de madera, la misma que me fui al Seminario Menor de los Franciscanos, era de color amarilla, pero para que sea el color de los militares, le pinté de color plomo.
Me fui al cuartel, recuerdo que una prima me dicía con su lengua lisonjera afirmaba, ahí hay piscinas, hay bicicletas y me fueron acompañando a dejar, fui en un taxi hasta la Brigada de Apoyo Logístico No. 25. Me llevaron en taxi para llegar más rápido. Allí pasé en instrucción, que como yo ya llegué quince días después que se habían acuertelado el resto. Y me presentaron como el recluta que viene desde el convento y me decían recluta hermanito.
Allí, me entregaron el uniforme, comenzando desde el camuflaje, es decir, era una especie de camisa gruuesa, un pantalón militar, camiseta verde militar, toalla verde, medias verdes, botas militares, gorra o yoqui verde, ya empecé a formar en fila tanto para comer, para ir a la guardia, para los partes que eran a las cinco y media de la mañana, luego a la seis de la maña era el desayuno, que me daban leche con cocoa, un huvo y plátano. Nunca nos dieron jugo, solo era eso, a veces nos daban pan.
Y en las gradas tanto de la cacha de boli nos instruían y teníamos que anotar todo lo que nos dictaban. Recuerdo que me enseñaron a utilizar la brújula y orientar con señales naturales como el sol, humo y también el curso del río. Mi instructor fue el sargento Conrado, un militar que apenas había cursado hasta lo que hoy es décimo de educación básica, pero me apreciaba porque fui ex religioso franciscano y tenía mis estudios correspondiente.
Era bachiller y me admiraba el sargento. Luego que terminamos la instrucción ya nos enviaron a las compañías, al inicio yo pertencía a la brigada de abastecimientos, donde pasaban descargando, ya sea quintales de arroz o cajas de municiones que por cierto eran pesadas. No obstante, le conocía a mi Mayor Vásquez, quien era director de transmisiones, entonces, el oficial miliar había hablado en la Policía Militar, que era un grupo especial de guardia en la Brigada, ahí me presentaron a mi Teniente Burgos y él me recibió en la Policía Militar, ahí era más tranquilo que estar guardado en las bodegas de abastecimientos.
Recuerdo que un día nos llevaron en camiones grandes hasta el cuarte del Eplicachima, donde practicamos las pruebas de Tiro, no tenía buena puntería y por eso nos pegaban con el machete los clases encargados. Era una realidad dura pero teníamos que pasar esa actividad de los militares. Recuerdo haber disparado tres veces. De ahí como debíamos tener cargado las dos alimentadoras de 6 balas, pero nunca usé porque era prohibido disparar por disparar y ahí que siempre había de revisar el fusil fall era 12101. Tenía que cargar al hombro el fusil y siempre andar con el fusil y cuando tenía que ir a trabajar en la oficina de mi Coronel Bedón tenía que dejar descargado el fusil, porque tranquilamente podía perderse. Tenía que ser cuidadoso. Ahí ya pude utilizar la computadora con la señora secretaria. Y la ejecutiva me apreciaba porque era de entera confianza.
Faltando unos quince días para licenciarnos del servicio militar me enviaron junto a otros amigos compañeros al destacamento de la 25 Bal, estaba ulicado en Aloag y era conocido como el destacamento vía al corazón, era una casa pequeña militar donde teníamos que vivir ahí, muchas de las veces teníamos que realizar actividades, por ejemplo siempre me molestab de ir a cargar cajas de municiones en las bodegas que había dentro de esta área, era un bosque tupido de maleza y el capitán Delgado dijo quién sabe de cuidado de chanchos, le dije que yo, entonces, me tocaba bajar la comida de chancho que venía desde el Pintado mismo, había como 16 cerdos, cada cerdo era de esos lechones, se criaba para comer ahí mismo o para enviar al Pintado. En esta parte nos obligaban a coger el ticket de l aclase 6 que venía a acostarse con tosdos los conscriptos y clases que vivíamos ahí. Al siguiente día como estábamos de semana de cocina, teníamos que licuar mora y dar un jugo a la clase 6 que dormía con el capitán luego de pasar por todos los conscriptos, eso era parte de las experiencias negativas de este tiempo de destacamento. Pero ya me tocó licenciarme, en ese instante el capitán Delgado me pidió disculpas por que me dijo que así es la vida militar. Creo que tenía cargo de conciencia. En ese lugar un soldado Santiana me tenía visto la cara y siempre me hacía flexionar tanto de piernas y reptar en la yerba y el lodo.
Me tocaba hacer el tiempo de guardia en una de las garitas que está ubicada casi al final del bosque y área del destacamento. Sí me daba miedo, pero ahí tocaba seguir ya que no era toda la vida.
Cada mes me daban 500 sucres, que equivalía a 20 dólares actualment hablando. Sí alcanzaba para comprar algo.
Lo que me olvidé de relatar es que había la noche negra, es decir, antes salir al cuartel, nos tequeaban en la cancha de futbol, siempre lo principal era de hace flexiones de pecho o abdominales, que nos mantenía esbeltos y fuerte hablando desde el físico.
Noviciado jesuita
La historia que relato es la misma que se me borró hace dos días, bueno para ingresar al Noviciado de los Jesuitas. Pero lo narro de la siguiente manera estaba de regreso del cuartel y según yo necesitaba regresar a los Franciscanos para continuar con ellos, pero el Monseñor Traves, provincial de aquel tiempo, me ve en el umbral de la puerta y me humilla de la siguiente manera, me dijo que sí yo ya estaba reformado, como si ubiese sido un reo, pero bueno, bajé por las gradas del pretil francisacano y quiteño de la Plaza de San Francisco con dirección a la calle Sucre, ingresé a la Compañía y ahí estaba el hermano jeduita Daniel Calupiña quien era un religioso que realizaba el trabajo de sacristán. Le dije que si es que me ayudase dando trabajo de sacristán, porque necesitaba hacer algo, pues ya he regresado del cuartel y no sé qué mismo realizar.
Bueno, cierta ocasión tuve la oportunidad de conocer al Doctor Proaño quien tenía su consultorio en las instalaciones donde era el antiguo colegio San Gabriel y posteriormente Colegio San Luis Gonzaga, entonces entre conversación y conversación le dije que quería ingresara la Compañía de Jesús, el doctor me llevó a donde el Padre Gilberto Freire, quien era el Promotor Vocacional de los candidatos a la compañía de Jesús. A penas tenía 19 años de edad cuando emprendía un nuevo camino con los jesuitas, recuerdo que nos entevistaban y recuerdo haber pasado la entrevista en la Parroquia de Solanda, y el Padre Luis Bayas afirmaba que puede ser un jesuita. De esta manera me enviaron a la ciudad de Manta a la parroquia de la Merced. Ahí llegué en la cooperativa Reina del Camino, el bus apenas llegaba hasta la ciudad de Portoviejo. Y desde allí me dirigía por Monticristi y luego a Manta. Tuve el gusto de conocer a los Jesuitas: Padre Gustavo Maldonado, Padre Rafael Torcal, Padre Aurelio Vera, Padre Antonio Montijano, entre otros. Y llegué con mi maleta y guitarra, siempre he acompañado a los sacerdotes cantando en las misas, tanto en la parroquia como en las partes periféricas de Manta, las chacras, gente sencilla de la cosata ecuatoriana, se cruzaba el río burro, ahí vivían familiares del Hermano Ochoa.
Me dieron un espacio en la torre de la Iglesia, ahí había una habitación y si en verdad al igual que vivía en la Libertad se escuchaba el golpe de las olas del pacífico, era dichoso de experimentar este tiempo. Igual solía salir a trotar y de paso me metía a la playa, fueron momentos únicos que jamás se han vuelto a repetir, no es lo mismo ir a vivir en un casa religiosa que ir de turismo a la playa, porque solo te encierras en el hotel y ya, pero el tiempo trancurrió bastante rápido y tuve que regresar a Quito, pues ya tenía que estudiar Historia de Filosofía, se llamaba el propedeutico, antes de iniciar el primer semestre de la carrera Ciencias Filosóficas y Teológicas, terminé el semestre de clases, pero estudiar filosofía en este tiempo del Hogar Xavier, tuve que rendir pruebas de admisión y sí era difícil, pero sí aprobé.
Mes de ejercicios espirituales
El mes de ejercicios espirituales se realizó para culminar los dos años de Noviciado Jesuita.
Viajé con el padre Gilberto Freire, oriundo de una población de Chimborazo, quien nos daba los puntos durante todo el mes de ejercicios en Machachi, Casa de Ejercicios San Agustín.
Los ejercicios espirituales se inció con una misa Esto significa que ya estabamos listos para continuar el Juniorado, donde se empezaba a estudiar Comunicación. Para luego ir a estudiar filosofía en Colombia, pero lo que nunca pude concluir ya, me fui del Juniorado, con un cheque de 1millón 500 mil sucres que me dio el padre ecónomo, que me alcanzó para comprar una litera para mis hermanos que no tenían donde dormir y también compré algunas cosas, pero seguí estudiando en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
La experiencia de realizar los ejercicios espirituales de alguna manera me iba reafirmando el seguimiento a Jesús a través de estilo y modo de proceder de San Ignacio de Loyola, un español que se atrevió a reformar y con ello, reinvindicar el ser "fiel al evangelio" del Señor Jesucristo. Entonces la Primera semana de los ejercicios espiritules fue el Principio y Fundamento, en la que los ejercitantes tomabamos conciencia del llamado de Dios a este tipo de vida, de consagración. Mientras permanecía dentro de la Compañía de Jesús siempre atento a la práctica de la pobreza, obediencia y castidad. y nuestro compromiso era con Jesús y el aposgtolado dentro de las obras jesuiticas. Y luego la segunda semana que se empezaba a contemplar la vida de Jesús, concentrar en ciertos dichos y hechos del Nazareno, luego la tercera, cuarta semana y finalmente, la quinta semana la que nos permite aplicar en la cotidianidad la vivenza del evangelio, lo cual entendí para ese tiempo.
Lo cual se vive hasta ahora, después de mucho tiempo, con la evangelización se va logrando entender la misión de Jesús y la instauración de su reino. Pero después de mucho tiempo después.
Universidad católica primera vez
Estaba viviendo en Hoxa, Hogar Xavier, esta casa de formacion se ubica donde ahora funciona es utilizado por el Municipio de esta ciudad. En ese entonces el encargado de esta casa fue administrada por el P.Gilberto Freire. Entonces es cuando di pruebas para estudiar en la Escuela de Ciencias Filosóficas en la PUCE, curse el propedeutico de ésta escuela por un semestre de clases esto fue en 1995 yo tenía 20 años. Empecé a estudiar Filosófica, para se me hizo fácil porque en mi colegio estudié Problemas Filosóficos y ademas Noselogia más conocido como la ciencia del conocimiento y además Lógica y Ética. Entonces estudiar Filosofía en ésta universidad me hizo realmente una aventura de estudios y el contacto con otros estudiantes de comunidades religiosas. Las materias que recibí ahí me sirvieron muchísimo.
Universidad católica segunda vez
Ya después de haber expirementado el Noviciado de San Ignacio con los jesuitas 1995 a 1997 desde el juniorado empecé a estudiar Comunicació lingüística y literatura. No aprobé la prueba de admisión, lo que me sirvió fue el haber sido estudiante de Filosofía, Wilson Villamar me ayudó hacer la gestion hacer un reingreso, entonces pude estudiar ahí.Mis profesores que recuerdo Manuel Corrales Pascuales, Susana de Lombeida, Patricio Cevallos, Rocío Bastidas, Mirian Merchán, Diego Araujo Sánchez, Vicente Robalino, Yolanda Montalvo, José Ayala Laso, José Villamarin, Carolina Larco, Leon , Santiago Páez, Fernando Alban, todos ellos marcaron en mi vida profesional como un comunicador y literato...grandes maestros universitarios. Fue una carrera de esperar mucho tiempo, porque por retirarme de SJ y estar de mujeriego tuve que aplasar, pero en saqué el título de Licenciado en Comunicación en 2016...
Universidad Central del Ecuador
Aquí en esta casa de estudios estuve más de un año sino que por cuestiones de orden familiar no pude seguir la carrera de ciencias en la educación Lengua y Literatura tengo recuerdo de honorables maestros como son Miguel Agreda, Manuel Heredia, Esmeralda de la Vega, Pablo Romo, Victoria Cepeda, Ivan Oñate, entre otros. El recuerdo de la U. Central es la gratuidad del estudio y no era tan lujosa el campus como la Católica, fue otro tiempo de estudio el experimentar para valorar lo de la vida y espacios. Los horarios en la tarde y noche para estudiar.
Juniorado Jesuita
En el juniorado jesuita fue una experiencia de vida estudio de apostado en el Tingo como catequista y predicador del evangelio los días domingos, tenía unos 23 años...bellos tiempos aquellos.
Apostolado en San Enrique de Velasco
Fue un lugar periférico en el que pude animar con la guitarra sobre todo con los cantos de la Eucaristía con el padre Gilberto Freire y Carlos Rivas que experimentamos esta vida pastoral.
Mes de experiencia en el psiquiátrico en Parcayacu
El mes de experiencia me tocó realizar y experimentar la vida crítica de los esquizofrénicos agudos y crónicos, una experiencia imborrable y marcante, un compañero que experimento también fue Oswaldo Revelo quien también me animaba a seguir adelante.
Catecismo en San Pedro del Tingo
El catecismo y la experiencia con la gente del lugar vivir experiencias tanto en ritos de primeta comunión y confirmación. En este tiempo hicieron el catecismo mi hermano Hugo, Luis y Santiago. Fue una experiencia inolvidable. El padrino de confirmación fue Homero Fuentes.
Catecismo en Solanda
Solanda un sector del Sur de la ciudad que también se ayudó en el catecismo y tiempos de semana santa entre otros.En ese tiempo rl Padre Luis Bayas me entrevistó para ser jesuita.El por dos ocasiones me dio el Análisis Transaccional y los ejercicios espirituales...un excelente jesuita.
Trabajador en la Fundación de la Iglesia de la Compañía de Jesús
Trabajador en el Convento Máximo San Francisco de Quito
Experiencia en el colegio Pedro Vicente Maldonado- Guamaní
Experiencia en el colegio Jefersson School- Entrada de Beaterio
Experiencia en el colegio Ernest Heimingway
Experiencia en el colegio San José
Experiencia en el colegio San Fernando
Experiencia en el colegio Santo Tomás de Aquino
Experiencia en el Colegio Pitagoras High School
Experiencia en el Colegio La Presentación
Experiencia en el Colegio San Pedro Pascual
Experiencia en el Colegio San Andrés
Experiencia en el Colegio Quito
Experiencia de Bibliotecario en CIPA
Experiencia de Levantador de Textos en el Aurelio Espinosa Pólit.
Experiencia de trabajador en el Ministerio de Educación.
Experiencia de trabajador en Pintulac, Ovelisco de Cotocollao.
Experiencia en el Centro del Muchacho Trabajador
Experiencia de Becario en la Pastoral Universitaria PUCE
Experiencia de Pasante en el Diario el Hoy año 2000.
Experiencia de Misiones en Limones
Experiencia de Misiones Huayrapungo y Vende Leche.
Vivencias en La libertad
Vivencias en Salinas
Vivencias en Palanda
Vivencias en el Colegio Borja...
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