Cuento: El Padre Berbabé

Género: Cuento
EL PADRE BERNABÉ
Escrito por el Egresado de la Puce.
 Segundo Tituaña Criollo. 30-mayo-2016.
La Loma Grande-Centro Histórico de Quito.

Llegó desde hace muchos años un sacerdote capuchino, desde la madre tierra España, vino junto a sus demás hermanos de Comunidad. Pero como era tan santo le enviaron a Pacto y San José de Minas, poblaciones del noroccidente de la provincia de Pichincha.
El sacerdote era un personaje mítico del lugar porque no sentía, ni hambre, ni sed, ni malestar, era tan bueno que indicaba hasta la otra mejilla, a quién lo ofendía y no se peleaba por un mal entendido, por una llave que era para abrir la puerta de la parroquia.Pero, eso sí era como el atleta más veloz del mundo, para celebrar hasta 10 misas al día, echaba de menos, los derrumbes, el lodo pegajoso y arcillo, lo que le importaba era llegar a celebrar la Misa, en Gualea, en Pacto, Pacto Loma, Saguangal, El Paraíso entre otras poblaciones cercanas de la cuenca de Chirapi. Le gustaba el ceviche de palmito, y se comía con mucho agrado, sobre todo en la población de Mindo. El sacerdote no se despojaba de sus sayales, porque era penitente y le gustaba dormirse en el suelo, como ofrenda por nuestros pecados. Era tan humilde y sencillo. Don Ronquillo dice que cuando se bajaba de su caballo no le gustaba que le apretujaran por su cintura, pues cargaba cilicios como señal permanente de penitencia, sacrificio y entrega  hacia el Señor. El capuchino se desdoblaba, es decir, el curita estaba al mismo tiempo en Gualea y en Pacto Centro, según Don Almeida, el presbítero salía desde la 24 de Mayo, luego realizaba compras en San Blas y viajaba desde allí en carreta. Desde la Población de Cotocollao seguía a pie junto a los Padres de Don Almeida hasta Nono y  hasta Gualea, en este sitio descasaban la noche para inmediatamente proseguir por el camino de tierra hasta Pacto, pero tenían que esquivar el río caudaloso y así llegaban bien cansados hasta el sitio mágico. Y cuando estaba bien cansado,agotado, lleno de sudor y la sal en su piel se aprovechaba de las aguas cristalinas de la cascada del gallo de la peña, para quedar como alma pura y lista para empezar de nuevo en la misión que Dios le había encomendado.
Toda la gente le quería por su carácter humilde. Todo él un franciscano capuchino. Él se consideraba y era un pobrecillo, que vino desde  Europa para vivir en este rincón olvidado de la Patria de Ecuador.
El Padre Bernabé vive por siempre en los corazones de los pobladores Pacto. En sus rostros y actitudes se revive el sacerdote capuchino, es el mismo Cristo vivo y misericordioso encarnado en aquel misionero, consagrado a lo místico y ascético.
Una voz se escucha a lo lejos: ¡Padre Bernabé!. Espéreme un poquito. No vaya como un ave que no topa pluma en suelo tan negro y lodoso. Sus sandalias estaban sobre el hombro y siempre se despedía de las familias humildes de Pacto. Decía: "Dios les pague y predijo a Don Ronquillo que  en Pentecostés, fiesta de la venida del Espíritu Santo ya estará casado con tu amada de toda la vida.
El Mito del Padre Bernabé retumba en las memoria de los habitantes de Pacto, Tierra Linda, donde aún en la sacristía de la Iglesia Principal, la Foto permanece como referencia de la Existencia mima del ¨fraile capuchino.




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